Lecturas de febrero…a la velocidad del rayo

9788483835838La verdad sea dicha, en febrero me he dejado estar con las lecturas y solo he leido dos novelas y un libro de poemas, todos, eso sí,  de un solo sentón. El primero que me leí, The Unquiet de John Connolly, lo leí sin parar un domingo de lluvia. Era un libro asisgnado para el club de lectura de la biblioteca pública de mi pueblo, cuya reunión era al martes siguiente,  y no había abierto sus páginas hasta el sábado en la noche en que lo comencé leyendo en inglés con la oferta de Amazon de leer los primeros capítulos en el ipad para ver si te gusta y lo compras. Esto me duró muy poco, por lo que el domingo, que llovía incansablemente, me sirvió de excusa para abrir la copia que me habían dado en español (cuyo título es Los atormentados), y terminarla de un sentón esa misma tarde. Fue una lectura intensa, reconozco que al final no leía por premura sino porque me tenía enganchada. Mientras leía, me comí sin darme cuenta y de pura ansiedad un paquete entero de papitas fritas, ante el estupor de mi marido.

De todas formas, como leí en alguna crítica, Connolly no es para leerlo seguido, pues puede saturar. En el hecho The unquiet es el sexto libro de la serie del detective Charlie Parker cuya entrega Nº15  A game of ghosts, está prevista para abril de este año. Si bien me gustó, creo que dejaré reposar su estilo, con la satisfacción de que al saber que es un escritor prolífico, en cualquier momento, cuando esté seca de lecturas o sin ganas de pensar en algo nuevo, puedo encontrar  uno de sus libros sabiendo que me van a enganchar. Es una novela negra, con el típico detective con fracasos amorosos como los de Kurt Wallander de Henning Mankell, el inspector Erlendur de Arnaldur Indriðasono o el comisario Morante de Mario Valdivia, pero con una pizca de paranormalidad y unas descripciones increíbles del paisaje de Maine, que hace que la atmósfera sea muy tensa. Además, me encantó la manera como describe sentimientos o personas con un puntito de humor algo irónico, como por ejemplo, escribir que alguien tenía la cara “como dueño de funeraria al que se le ha perdido un cadáver”.

9788420664088-uk-300El segundo libro que leí fue el viernes recién pasado y más bien fue una relectura muy veloz (en 50 minutos incluido el prólogo) de Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda, libro que estaba asignado en el club de lectura en español para extranjeros de la Biblioteca pública de mi pueblo vecino, Gines y cuya reunión era este mismo viernes a las 6 pm. Me leí la versión de Alianza Editorial (3ª reimpresión, 2015) con prólogo de Jorge Edwards que siempre resulta interesante gracias a lo bien que este escritor conocía a Neruda. (Recomiendo leer Adios, Poeta (1990) de este autor, que leí en EEUU en febrero de 1991 y me hizo reencontrarme nuevamente con Neruda y mi lengua materna)

Durante la reunión del club de lectura de este viernes, me di cuenta lo mal que lo había releído a Neruda y lo maravilloso que puede ser leer algo con ojos limpios. Así fue la fantástica interpretación que le dio una de las integrantes del club, Kristine, de nacionalidad estadounidense, quien nunca había leído a Neruda y que quedó prendada de los poemas de amor. Yo, acostumbrada a leerlos por separado, nunca había abordado estos poemas como una totalidad. En la década de mis veinte, época de amores tortuosos y dolidos me fascinaba el Poema Nº 10, especialmente la pregunta ¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana? Me acuerdo haberme torturado leyendo y releyendo estos poemas, pero siempre cada poema por separado.  Y ahora Kristine comenta el libro como quien ha leído una novela, donde hay un solo hombre y una sola mujer, donde en los primeros poemas hay un amor carnal que paulatinamente comienza a profundizarse en uno más entero para finalmente perderse, con todo el sentimiento y el dolor de los años universitarios, que remueve el pasado juvenil de Kristine y la hace también añorar.

Como chilenos, creo que más de alguna vez hemos regalado o recibido este libro como regalo. Yo se lo regalé en inglés a mi marido en 1993 cuando estábamos de novios y tuvimos que estar separados producto de mi visa J1 que me obligaba a regresar a mi país después de finalizada mi beca Fulbright. Y por esas cosas locas de la vida, lo recibí de regalo de cumpleaños de parte de un ex novio, cuando cumplí los 30 años en noviembre 1991. Lo más curioso es que el libro viajó desde Chile a EEUU, pues este ex se empeñó en enviármelo después de tres años de haber roto con él y yo estar estudiando historia en la SUNY de Stony Brook. Nunca supe como dió con mi dirección y mi teléfono, pero ahí llegó el libro y luego una llamada que yo encontré de lo más desubicada. Estos poemas despertaron y seguirán despertando nuestros sentimientos más dulces y más tristes. Definitivamente tendré que releerlos de nuevo con esta nueva mirada de Kristine.

amadoamoFinalmente, esta mañana me he leído el libro de 1988 de Rosa Montero, Amado amo. Mi mayor motivación fue que Rosa Montero viene a la reunión anual de los clubes de lectura del  Aljarafe el 15 de marzo, y fuera de La carne (2016) no he leído nada más de ella, por lo que tenía interés en saber cómo era su estilo. En la reunión del club de lectura de extranjeros me habían dicho que Amado Amo era uno de sus libros más conocidos. El libro es breve, no más de 150 páginas. Por de pronto, he encontrado ciertas similitudes entre el protagonista de Amado Amo, el cuarentón César Miranda, y el de La carne, la sesentona Soledad Alegre. Ambos son personajes en crisis, neuróticos, sin familia, con infancias tristes y medias traumáticas, que sienten que el piso profesional se lo aserruchan y que los amores se escapan, con una inseguridad infinita y un algo que los hace que los detestemos o nos llenen de compasión intermitente.

En fin, poca lectura en febrero, pero arrebatada. Y quien sabe, todavía quedan dos días del mes.

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2 comentarios sobre “Lecturas de febrero…a la velocidad del rayo

    1. Gracias a ti, amiga mía! Tan linda como siempre. He intentado varias veces iniciar un blog, pero siempre lo hacía en inglés y me sentía muy pequeña, pues hay tan buenos bloggeros en inglés. Por eso decidí empezar uno en español, a ver si me salía más fácil. No escribo mucho, pues soy un poco prefeccionista y tikis mikis. Pero estoy tratando de escribir aunque sea una entrada al mes. A lo mejor con la práctica me comienza a salir más fluído, porque de que me demoro, me demoro 🙂

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